Existen unos monstruos (Los CaraCúlicos) que se limitan a repetir lo que escuchan, sin crear preguntas nuevas. Manejan el mundo de la política, la economía, la medicina, el arte, etc. Son los que nos quitan la esperanza y la alegría de la vida, con sus consideraciones siempre “serias” y certeras sobre todas las cosas.
Y…si no nos hacemos preguntas, si seguimos aplicando las mismas recetas qué puede pasar?
Obtener siempre los mismos resultados(catastróficos)?
No será hora de crear nuevas preguntas que nos permitan avanzar un poco?
Aquí van algunas referidas al teatro, la creación, lo serio y lo comprometido.
-Qué es la creación en cualquier ámbito sino hacerse preguntas, accionar y corregir el rumbo?
-Si nuestros estudiantes no CREAN preguntas; podrán CREAR algún día una obra?
-Porqué en nuestro medio se valora más Ricardo III que Sueño de una noche de verano? Hamlet que La comedia de las equivocaciones? Y
Pinter más que Neil Simon?
-Porqué el drama gana respeto y admiración mientras la comedia; cuanto más divertida sea, menos prestigiosa será.
-Porqué hacer pensar (aún cuando se consiga…) puede ser más prestigioso hacer reír o llorar?!
-Porqué se podría valorar más Al final de la escapada que Ladrones de bicicletas? Porqué El huevo de la serpiente o El Ciudadano K puede ser considerado una obra fundamental y El Verdugo o Love Actually pueden ser consideradas obras “menores”?
En que despacho?
Qué dioses definen esas verdades fundacionales?
Buscando respuestas dentro de mi, recordé que mis maestros, todos menos dos Héctor Alterio y Enrique Pinti valoraban más a Chejov que a Moliere. A Bergman más que Allen.
Cuando hacíamos reír era una “paparruchada”, una tontería, mientras que si éramos “densos” éramos mejor valorados.
En “el cielo” estaba Esquilo y Sófocles y el Shakespeare de las tragedias.
La comedia del arte era algo “pintoresco” pero no tenía lugar en el “cielo del prestigio” salvo que hiciéramos de ella un estudio antropológico, que de hecho le quitaba todo el sentido.
Los payasos (hoy devenidos en clown) eran un género menor del gran arte del teatro. Los bufones solo podían ser secundarios en alguna obra mayúscula de Shakespeare…
Por qué?
Quién lo decidió así?!
Es difícil tener una respuesta definitiva sobre esto, no?
Pero claro está que quienes dan clases han aprendido en algún lugar lo que ahora enseñan… y la tierra fue plana durante siglos… no? Bueno hasta que alguien se hizo alguna pregunta que escapaba a la lógica preexistente.
Tal vez algún día… alguien con “autoridad” equipare el prestigio de la comedia con el drama… y podamos decirlo sin complejos!
Recientemente hemos estrenado en ArtEspacio PLOTPOINT, Cuestiones con Ernesto Che Guevara (un estupendo drama de Pablo Feinmann), y paralelamente, cumplimos 3 años (12ooo espectadores) con el musical Mi madre Serrat y yo. Algunos creadores amigos, se han acercado para felicitarnos y decirnos “Era hora que hicierais algo ¿¡¡¡¿“serio”?!?!?!
Perdón…?!?!?!
Es menos valioso Aristófanes que Esquilo?!!! Les pregunté.
Por qué tendemos a creer que cagar con la cara seria es más trascendente y útil que hacerlo con una sonrisa?!
Tengo una tímida respuesta para ello:
Creo que no siempre nos animamos a preguntarnos ”porqué creemos lo que creemos”?
Podrá haber aprendizaje y evolución sin preguntas?
Y si para ser un creador comprometido, serio y prestigioso hay que fruncir el ceño y poner cara de culo afligido…
Por qué jugamos con nuestros hijos?
Por qué hacemos el amor?
Por qué vamos al mar a ver un amanecer?!!
Por qué tomamos una cerveza con los amigos?!!
Por qué hacer cualquier cosa que pueda significar una evasión de la realidad seria y dura?
Por ahora, no tenemos respuestas…
Seguiremos buscando y haciéndonos preguntas.
Os acercamos esta nota de Elvira Lindo que aborda el tema con una mirada más sutil e inteligente que la nuestra…




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